Los factores de riesgo tradicionales -como el colesterol, la hipertensión, la diabetes o el tabaquismo- son útiles, pero no suficientes. La mayoría de los eventos cardiovasculares no se explican solo por estos indicadores. La genética juega un papel clave.
Este test de riesgo cardiovascular analiza 12 variantes genéticas asociadas a enfermedades como el infarto de miocardio, la angina de pecho o la enfermedad coronaria.
Mediante el análisis de variantes genéticas asociadas a factores de riesgo cardiovascular, permite estimar la predisposición hereditaria, mejorar la estratificación del riesgo y apoyar decisiones clínicas en prevención personalizada.
Al combinar esta información con tus datos clínicos, obtienes una predicción mucho más precisa para actuar a tiempo y aumentar tu calidad de vida.