El Test de Intolerancia a la Fructosa consiste en la administración oral de una solución con fructosa, seguida de la recogida de muestras de aire espirado cada 30 minutos, durante un total de 3 horas y media.
El análisis mide los niveles de hidrógeno y metano presentes en el aliento, gases producidos por la fermentación de la fructosa no absorbida en el colon. Su aumento en las muestras indica la existencia de mala absorción intestinal de la fructosa.
Este test permite diferenciar entre molestias digestivas inespecíficas y una intolerancia concreta a la fructosa, facilitando un diagnóstico certero y una pauta dietética personalizada.